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lunes, 31 de marzo de 2014

Imitando al maestro. 1ra parte

El evangelio de ayer Domingo de la 4ta semana de cuaresma, (pincha aquí para ver la lectura), nos hablaba sobre el ciego al que Cristo le devuelve la vista.

Este evangelio nos deja dos reflexiones extraordinarias.

La primera es no pasar de largo


Cristo al ir por el camino ve a un ciego y se acerca a el y lo cura.

Muchas veces nosotros nos topamos con tanta necesidad, tanta gente necesita incluso de una palabra agradable, y nosotros pasamos de largo ignorándolos y haciéndonos los desentendidos.

Cristo con su ejemplo nos dice que debemos ayudar a los necesitados, ciertamente en torno a nuestras posibilidades,  pero ayudar, ayudar por amor a Cristo.

Puedes Ayudar incluso con un buen trato, con un sonrisa,  con cosas tan simples; ayudar a alguien con generosidad con buena gana. Busca que tus actos sean por amor.

El amor juega un papel muy importante en nuestra vida, sin amor solo se haría por  hacerlo, sin ningún sentido.  Mientras que  si se hace por amor al prójimo toma otro sentido.

En esta primera reflexión, procuremos actuar como Cristo,  imitándole en su generosidad.
 

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Ayudar a los demás?


      
     Hoy me contaban sobre alguien que se molestaba muchísimo porque su esposa ayudaba a sus sobrinos. El caso es el siguiente:

     Un joven que acudía a su tía para que le ayudase en algunas cosas nada extraordinarias, como es el  caso de coserle su pantalón del uniforme que se había roto.

     Pues el esposo de esta tía, se enfurecía de una manera extraordinaria porque su esposa le ayudara a sus sobrinos.

¿Cómo es posible esto?

     Pues acaso si está en nuestras posibilidades ayudar a los demás  y ¡no le ayudamos! Es que es una manera extraordinariamente egoísta la de éste.

     Y pues a todo esto me ponía a pensar de cómo es que nos dejamos vencer por las influencias del maligno, pues esto es lo que él quiere. Que desobedezcamos el mandato de Cristo ámense los unos a los otros. (Juan 13, 34-35)

     Pero es cuestión nuestra si queremos hacerle caso al enemigo, pues Dios nos da la fuerza para poder vencerle.

     Procura tú, que esto no te suceda, experimenta que gratificante es el poder ayudar a los demás, experimenta tú mismo como se siente la misericordia de Dios correr por tus propios actos de caridad, experimenta tú con tu propia vida como Dios ayuda a los más necesitados por medio de ti.

     Y si no te agradecen… MEJOR querido amigo, es mejor si no te dan las gracias, pues recibirás una recompensa que no es humana, recibirás de Dios gracias abundantes.

     Es que al darnos cuenta de este gran misterio, el dar, el ser solidarios, el ser caritativos, con los demás, te darás cuenta que gratificante es para tu vida y descubrirás como Dios te recompensa.

    Que sea este un propósito para esta cuaresma, practicar más la generosidad.


¡Anímate tu puedes ser un gran cristianos!